ARO es la plataforma donde una organización de ayuda registra a quién asiste y en qué se fue cada peso. Coordinación y finanzas trabajan desde el navegador. El equipo de campo carga desde el teléfono, sin señal.
La plataforma
Coordinación abre el navegador. El equipo de campo saca el teléfono. Quien apadrina recibe un enlace. Los tres miran la misma base.
Coordinación, finanzas y dirección. Fichas, programas, anticipos, rendiciones, permisos y el panel de padrinos. Sin instalar nada.
El equipo que sale a terreno. Registra personas, entregas, fotos con ubicación, firmas y audios con el teléfono en la mano. Funciona sin señal.
Quien apadrina abre un enlace propio desde el celular y ve las novedades de a quien acompaña. Sin usuario ni contraseña.
El problema
Una app de gestión de beneficiarios no resuelve esto. Lo tapa.
Seguir durante años a alguien que no tiene documento, que usa un nombre transliterado distinto cada vez y para quien el registro mismo es un riesgo. El requisito es el mínimo dato posible y el máximo secreto.
Seguir cada peso desde el donante hasta una entrega concreta y devolverlo en forma de rendición. El requisito es el máximo detalle y evidencia demostrable.
Qué hace
La población objetivo no tiene DNI, usa alias y tiene fecha de nacimiento estimada. Una persona es un registro con varios identificadores débiles, ninguno obligatorio. En campo el que funciona es un código interno con QR impreso en una tarjeta. Los duplicados se proponen con un puntaje y los decide alguien del equipo. El sistema nunca fusiona solo.
La escritura offline es completa: personas, entregas, seguimientos, fotos, firmas y audios. La lectura está acotada a propósito. Bajar al teléfono el expediente entero de gente perseguida abre un riesgo. El dispositivo descarga solo las personas asignadas a ese usuario y el caché se purga pasados los días configurados. Los campos críticos no bajan nunca.
En una operación de campo la mayoría de los gastos no tiene ticket. Pedirlo genera campos vacíos y gente que inventa para poder guardar. En ARO se entrega un anticipo, cada gasto descuenta de ese saldo y al cierre el saldo cierra contra lo rendido más el efectivo devuelto. Un faltante aparece en el cierre del anticipo.
Alguien dicta «compré 40 kilos de arroz para la familia Ahmed, 6.500 rupias» y vuelve un borrador con monto, moneda, categoría, beneficiario y fondo. El audio original queda guardado sin poder editarse y es el registro primario. Cada campo que dedujo el modelo queda marcado hasta que un humano lo confirma. Los saldos y las aprobaciones los calcula código.
Un seguimiento social puede contener un embarazo producto de violencia, y ese texto vive en el módulo social. El nivel de confidencialidad es propiedad de cada campo y de cada adjunto. La pantalla se arma con lo que esa persona tiene permitido ver. Los campos críticos se cifran con una clave por organización y cada lectura queda auditada.
La ficha real no sale del sistema. Quien apadrina ve un perfil corto que escribió la organización, con un nombre público, una edad y unos renglones de historia. La base rechaza un nombre público que contenga el nombre real. Una persona marcada como protegida no se publica. La foto de un menor necesita la firma de una segunda persona del equipo.
Protección
Rebotan igual desde la app, desde el navegador y desde una consulta escrita a mano.
Religión, riesgo de trata y ubicación exacta viven en una tabla que no sincroniza al dispositivo.
Nada se elimina físicamente. Para eliminar un dato crítico se destruye su clave de cifrado. El asiento contable queda.
Quien escribe un avance no lo aprueba. Un avance aprobado se congela. Un gasto confirmado se corrige con un contraasiento.
Quien apadrina entra sin usuario ni contraseña. El enlace vence y se da de baja. La base guarda una huella de 64 caracteres.
Los datos viven en la región europea, fuera del país donde opera el programa.
La página del donante no expone ningún identificador interno. Una comprobación automática revisa cada respuesta.
De dónde salió
El primer despliegue acompaña a 31 personas liberadas de servidumbre por deuda. Cada decisión salió de un problema que apareció ahí: gente sin documento, teléfonos sin señal, gastos sin ticket, riesgo cierto si un dato se publica de más. Por seguridad de esas personas no publicamos el país, la ciudad ni el nombre de la organización.
Precios
El precio por usuario cuenta a quien entra a la plataforma. Los padrinos que abren su página no son usuarios.
Gratis · base compartida
Base propia
Base propia con IA
El asistente
El tercer plan incluye un asistente que trabaja sobre todo el sistema. Se le pregunta y contesta con los datos reales de la organización.
Los saldos, los umbrales y las aprobaciones los sigue calculando código. El asistente consulta y redacta borradores.
Empezar
El alta del plan gratis no espera a nadie. Si preferís que te la mostremos antes, dejanos tus datos.
También podés bajar la app de campo para Android. Google Play